domingo, abril 3

Relaciones humanas

Necesito hacer una reflexión sobre esto.
Resulta que hace poco empecé clases de manejo en una academia. Me asignaron un instructor, y no pasó mucho tiempo para que él y yo nos diéramos cuenta de que compartíamos los mismos gustos e ideas en un montón de aspectos. Él es siete años mayor que yo, aunque no los parece. Es algo bohemio, y bastante tranquilo. Se nota que no piensa mucho la vida, a diferencia de mí, claramente. 
La cuestión es que en nuestra tercera clase me sugirió juntarnos a hacer algo del estilo ir a tomar una cerveza y ver a una banda. Copado, pensé: el flaco me caía bárbaro y una juntada venía bien para terminar de conocernos. Así, en nuestro último encuentro me pidió mi celular, y la siguiente semana me habló para ver si quería hacer algo ese sábado, o sea hoy. Le respondí que estaba libre, y me comentó que a las tres salía del trabajo y que a esa hora me iba a hablar. 
Dicho y hecho, hoy a las 15 horas sonó mi celular con un mensaje de él. Me preguntó en qué andaba, yo le comenté que estaba en mi casa leyendo, y acto seguido me sugirió algo que, honestamente, me decepcionó un poco: ir a su casa a tomar mates y comer algo rico. 
Inexorablemente, lo primero que se me pasó por la cabeza fue "quiere coger", pero al minuto me percaté de que estaba siendo extremadamente prejuiciosa. La realidad es que, haya sido cual haya sido su intención, yo no me sentía cómoda yendo a su casa en nuestro primer encuentro. Primero, porque ni lo conozco, y segundo, porque me parece que ese tipo de juntadas van para más adelante, para cuando se ve que el interés por la otra persona va progresando. Al menos yo pienso así. 
Se me ocurrió proponerle otra opción que me hiciera sentir más cómoda, porque nunca en la vida hago cosas que me hagan sentir mal: le dije que tenía ganas de ir a tomar un café o algo así. Una alternativa era ir a una plaza a tomar mates, pero el clima no lo ameritaba - llovió toda la noche-. El punto es que su respuesta me la bajó aún más: "¿un café? ¿a dónde?" Eeeh, a una cafetería?!?!?! "Me quedo con que vengas a casa a tomar mates". Ah, mirá vos qué bueno, yo no. Pero no, no se lo dije así. Le puse "Yo prefiero algo al aire libre. De última lo dejamos para algún día que esté lindo y vamos a alguna plaza". "Bueno, dale". Fin de la conversación.  
Mi primera reacción fue enojarme. Me sentía súper decepcionada de su "desubicación". Sin embargo, al rato me di cuenta de que, quizás, a él su propuesta le parecía completamente natural, o quizás se asustó un poco cuando le propuse la formalidad del café. Pero yo bajo ningún concepto estaba esperando que me llevara al restaurante más caro de la ciudad, y que me corriera la silla para que yo me sentara, y todas esas boludeces. Lo único que quería era algo más impersonal. Algo más público, para charlar y conocernos y punto. Simplemente porque eso es lo que a mí me hace sentir cómoda, y no es ninguna locura. 
Más tarde, hablando con una amiga, ella me hizo entender algo que yo me estaba perdiendo: ahora la gente se maneja así. Ahora lo más normal es primero garcharte al flaco, y después conocerlo y ver si vale la pena. Por esta razón, no tengo ningún derecho a enojarme. En las relaciones, cada uno se maneja como se maneja, y si este chico se maneja así, está todo bien. Sin embargo, no creo que por este motivo yo tenga que abandonar mis convicciones. 
La realidad es que, aunque me cueste admitirlo, soy chapada a la antigua para el amor. No en todo el sentido machista y conservador que esto conlleva (es decir, que el primer movimiento siempre lo haga el hombre, que pague él, y demás huevadas), sino en el sentido de conocer a la persona antes de involucrarte de cualquier otra manera: tener una o dos primeras "citas" (odio esa palabra) tranquilas, ir descubriendo lo que uno siente, y después ver cómo sigue todo a partir de eso. Porque además de chapada a la antigua, soy muy sentimental: cuando quiero a alguien (no sólo de manera amorosa), lo quiero con todo mi ser. Y para llegar a querer, necesito ir conociendo a la persona paulatinamente, capa por capa.
Sumado a todo esto, puedo decir honestamente que disfruto mucho la soltería. La disfruto a mi manera, que es teniendo todo mi tiempo para mí. Esto no quiere decir que esté cerrada a la idea de conocer a alguien: ¡para nada! Estar en una relación sana tiene cosas hermosas que me encantaría experimentar. Pero necesito encontrar a alguien que me haga sentir que vale la pena querer experimentarlas.
En fin, creo que no está mal tener expectativas. No está mal querer ir despacio, aunque toda la sociedad me grite que tengo que ir rápido. Hasta que no encuentre a alguien que me mueva el piso lo suficiente como para decir "hacia acá quiero ir", seguiré disfrutando de mi vida tal como está. Total, no tengo apuro. 

2 comentarios:

  1. Aplaudo y comparto... ¡Un montón!
    ¡Besos!

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  2. Me encantó lo que escribiste. Yo también soy de las "chapadas a la antigua"y no permito que la presión de la sociedad me lleve a hacer cosas que no quiero (y eso que tengo unos cuantos años más que vos, pero tampoco tengo apuro).
    Saludos!

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