viernes, diciembre 18

Cuando menos te lo esperes

Toda mi vida – bueno, desde que el interés por tener novio apareció en mi cabeza, me dijeron que el amor llega cuando menos te lo esperás. Sin embargo, faltándome cinco días para cumplir 20 años, entiendo que si bien uno no puede forzar las cosas, también es necesario crear situaciones para que esas cosas pasen. Digo, es muy complicado conocer amores potenciales desde el interior de tu habitación (y jamás me copó eso de hablar con desconocidos por Internet: prefiero la old fashioned way). Ojo, no soy para nada una de esas personas que viven encerradas. Me encanta salir a tomar algo, juntarme con amigos, y no soy muy tímida cuando se trata de conocer gente. Aun así, nunca experimenté lo de "andar con alguien", en cualquier sentido de la frase – no necesariamente relación seria –, y esto fue algo que siempre me hizo sentir un poco fuera de lugar.
Cuando era más chica y no tenía ni un poquito de amor propio, creía que mi falta de atención masculina se debía a mi falta de belleza. Sin embargo, convengamos que no sólo los lindos tienen pareja, sobre todo a esta edad, en la que la gente (yo incluida) empieza a bajar un poco la barrera de lo que busca en una persona y se conforma más con una linda personalidad... al menos la gente que tiene cerebro. Además, aunque hoy en día siga teniendo mis complejos, no miento cuando digo que creo que soy linda a mi propia manera. En ese sentido, cuando la percepción que tenía de mi misma mejoró, también mejoró mi actitud ante mi situación de forever single. Finalmente llegué a entender que no necesito a un hombre para disfrutar de mi vida. ¿Lo sigo pensando? Sí, claro que sí. Y sigo disfrutando de mi vida así como está, pero mentiría si dijera que de a ratos no se me viene a la mente esa idea de "si soy buena persona y no soy horrible, ¿por qué nadie me presta atención?". Es frustrante porque la sociedad me instaló una especie de reloj que dice que para los veinte ya tendría que estar con alguien, o ya tendría que tener cierta experiencia en el tema, o ya tendría que haber tenido relaciones sexuales, o ya tendría que haber ido a cenar con un chico, etc. Para colmo, algunos miembros de mi familia, como mi abuela, me lo viven recalcando.
Todavía no entiendo por qué me preocupa tanto este tema, si yo siempre fui la última en todo: la última en empezar a salir, la última en empezar a tomar, la última en dar su primer beso... esto es más de lo mismo. Siempre tuve mis tiempos a la hora de experimentar cosas, y eso nunca me molestó, ¿por qué ahora sí? 


Detesto pensar que hay algo mal en mí por el simple hecho de que aquellas cosas todavía no me hayan pasado. Y es este pensamiento el que me demuestra que aún tengo que aprender un montón de cosas sobre mí misma, porque si sigo supeditando mi auto-valoración a los cánones sociales significa que aún me queda un largo camino por recorrer.

2 comentarios:

  1. Mi vieja suele decirme que hay momentos para todo. Yo creo que le cambiaría algo a su frase: hay momentos, sí, pero diferentes para todos.

    Lo importante es hacer este ejercicio cada vez que sea necesario: ¿a quién estoy complaciendo? La respuesta siempre tiene que hablar de vos y no de otros quienes no conocen siquiera un poquito tus intereses.

    ¡Te mando un abrazo grande!

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  2. Más de lo que dijo veinteava acá arriba no puedo decir. Además con la música que escuchás y cómo escribís, claramente el problema es de ellos... ajajaj. Paciencia, yo veo a ciertas amigas con sus novios y la relación "adulta" que tienen y sólo me dan ganas de sacudirlas y recordarles que tienen 20 y no 30. Pero acá estoy haciendo catarsis mía y no tiene nada que ver (?
    Beso grande!

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