martes, junio 2

I regret nothing

Después de diecinueve años de estrés y nervios, decidí que era hora de terminar con todo eso. No importa lo que haga, voy a seguir siendo una persona ansiosa; está bien, ya lo acepté como parte de mí. Pero hoy le pongo un alto al llorar por la facultad, al descomponerme antes de entrar a rendir, al genuino "me fue mal" cada vez que salgo de un parcial, al preocuparme porque no llegue a hacer una tarea (¡ni que el profesor me fuese a matar!). No quiero más. No me hace bien. Y si voy a atravesar los siguientes cuatro/cinco años de mi vida facultativa con esta actitud, no sé cómo planeo recibirme psicológicamente estable. Ya está. Ya fue. Tendré que empezar a decir fuck it un poco más seguido.
No, no se trata de volverme una plasta, porque mi naturaleza no me lo permite. Soy muy inquieta: vivo haciendo cosas, y todo lo que hago trato de hacerlo bien (sino, no lo hago). Claro que voy a seguir dando lo mejor de mí. Pero, a partir de ahora, quiero que lo mejor de mí sea suficiente para mí. Quiero que lo mejor de mí no me decepcione. Quiero dejar de torturarme si lo mejor de mí no alcanza. A veces pasa, a veces te sacás un dos, a veces te toca recursar, y está bien. A veces no alcanza con hacer todo lo posible para evitarlo. Y está bien. Está bien fallar. Está bien, Juliana, entendelo.
Creo que esto está fuertemente ligado al hecho de que me cansé de complacer a todo el mundo. Debo aceptar que muchas veces la presión no me la ponían los demás, sino que yo solita asumía el papel de presionada (qué raro yo cavando mi propio pozo). Y no. La única persona que tengo que complacer en este mundo soy yo misma. Y esto no sólo se aplica a la carrera, sino a todos los aspectos de la vida.
Digamos que así estoy. Replanteándome actitudes, intentado mejorar, buscando la forma de ser cada vez un poquito más feliz...creciendo.

1 comentario:

  1. Sabés que, como vos te sentiste identificada con mi entrada, yo me sentí igual con esta... era igual que vos. Me ponía mal si no tenía un diez... un ocho era excusa para replantearme todo ¡un 8!; cada vez que me relacionaba, me cuestionaba todo y me sentía una estúpida...
    Sigo siendo así, pero en menor medida, y como vos quiero mejorarlo y tratar de tomarme las cosas de otra forma, no tan en serio. Supongo que es parte de nosotras, pero podemos aprender a convivir con eso. Tampoco irse al extremo de que nada importe, pero aprender que un mal día o un examen desastroso no son el fin del mundo y podemos hacer algo para mejorarlo.
    Obvio, compartí mi entrada (medio tarde pero mejor que nunca), no me molesta. Es genial encontrar alguien que me entienda, sobre todo tres años mayor, porque me hace ver que no estoy tan errada o que no soy la única que piensa así. Como vos, creo que se puede amar, pero sin limitaciones y sin dejar la vida de lado. La confianza es esencial, y esas pequeñas cosas como celos o inseguridades pueden hablarse y arreglarse. Nadie dice que las peleas no son necesarias, pero siempre con respeto y tratando de solucionar. Creo que las prohibiciones, descaros, mentiras y el hecho de dejar de vivir por alguien no me parece... una pareja te complementa, te completa, no te... ¿cómo decirlo? no te prohíbe ser.
    Beso.

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