lunes, junio 22

Dear journal

Bueno, hoy toca entrada estilo diario íntimo. Vivo escribiendo sobre mis sentimientos, reflexionando, pero nunca les cuento qué onda mi vida, qué estoy haciendo, en qué ando. So, here we go.
Es casi inevitable nombrar a la facultad y las obligaciones que la caracterizan. Estamos llegando a esa hermosa época llamada cierre de cuatrimestre, en la que se te juntan todos los parciales en una semana, y básicamente te la pasás encerrado estudiando, tratando de ponerte al día con todo lo que colgaste, sin ver la luz del sol, etc etc. ¿Viste cuando decís estoy hasta las pelotas? Bueno: yo ahora. Igualmente, así como dije en mi entrada del dos de junio, no pienso estresarme ni repetir la crisis que tuve el año pasado a esta altura del partido. Not today, Satan, diría un gran amigo mío. Así que nada, me tranquilizaré y a daré lo mejor de mí: es lo único que puedo hacer.
Con respecto a mis actividades extracurriculares, sigo yendo al gimnasio, a coro yyyyyyyyyyy.........(wait for it)........... ¡empecé piano!
Finalmente dejé de dar tantas vueltas y le mandé un mensaje privado al profesor diciéndole que tenía ganas de arrancar lo antes posible. Por suerte, el único horario que tenía disponible a mi me quedaba bien. Así que el miércoles pasado fui a mi primera clase y me en-can-tó. Yo le comenté que ya había estudiado de chiquita, pero que los últimos años de mi vida los había dedicado al canto exclusivamente. De todos modos, nunca dejé de tocar; la base la pude conservar, y sé que por eso no me va a costar tanto reencontrarme con el instrumento.
Después de un par de pruebitas en las que tuve que sacar canciones de oído, el profesor me repitió lo que vengo escuchando desde que tengo memoria: "tenés muy buen oído musical, y me alegro que hayas decidido hacer algo con él". Yo también, profe; yo también.
Cambiando abruptamente de tema, extraño mucho a mis amigos de afuera de la facultad. Hay algunos que todavía no vi desde que volví de Estados Unidos, cosa que me parece una locura. A la gran mayoría sí los vi, pero debe hacer dos semanas que no me junto con nadie. De hecho, hace un par de días me agarró ese ataque de "me siento sola". Por suerte, mis amigos de la facu están ahí todos los días, haciéndome el aguante. Y mi prima también, porque viene a dormir a casa casi todos los fines de semana. Pero es inevitable extrañar al resto; sobre todo a Ori y Mari, mis dos mejores amigas. No puedo esperar a que se termine esta época de parciales para poder verlos a todos y recolectar miles de abrazos. Vacaciones de invierno, lleguen ya.
No sólo quiero juntarme con todo el mundo, sino que últimamente me invaden unas tremendas ganas de salir. Hacer previa, ponerme del orto y salir. I need it. Estaba pensando organizar para este fin de semana con algunas de mis amigas, pero sé que todas están igual de ocupadas que yo con la facu y voy a terminar no yendo ni a la esquina. Aparte, debo confesar que últimamente también me persigue la idea de que se me está acabando la juventud. Juro que veo lo rápido que pasa el tiempo y me da miedo. Me da miedo crecer. Me da miedo desperdiciar este período de mi vida. Me da miedo no aprovecharlo al máximo. Quizás sea difícil para otros entender cómo puedo sentirme así teniendo apenas diecinueve años. Pero cuando sos alguien como yo, que la pasó para el orto toda su adolescencia y la desperdició acomplejándose por pelotudeces, el panorama cambia un poco. Mientras la mayor parte de mi entorno descubrió la diversión de ser adolescente al rededor de los catorce años, yo hasta los dieciocho no supe qué era pasarla bien. Y ahora, acá estoy: intentando recuperar todo el tiempo perdido. Ni bien termine de rendir, empiezo a llamar a todo el mundo, lo juro.
Y así finaliza mi entrada del día de la fecha. Estoy considerando seriamente volver a llenar el blog con actualizaciones de este tipo; sin olvidarme, por supuesto, de las reflexiones que tanto lo caracterizan. Siento que, de esa forma, va a ser más divertido releerme dentro de unos años y recordar qué me estaba pasando a esta altura de la vida. No sólo interna, sino también externamente.
Au revoir!

No hay comentarios:

Publicar un comentario