lunes, mayo 11

Chau

Necesito abandonar los libros por un rato. Si no hablo de esto, mi cabeza no va a retener ningún concepto. La tengo demasiado ocupada maquinándose con otra cosa. Primero, una breve introducción:
Si bien estoy rodeada de amigos a los que amo y con los que disfruto pasar el tiempo, siempre digo que soy mi propia mejor amiga. Es decir, no mantengo una relación conmigo misma de "me amo, soy hermosa, soy lo mejor que le pasó a este universo", porque nadie piensa así de un mejor amigo. Pero sí me quiero, me preocupo por mi y disfruto de mi propia compañía. 
No siempre fue así. Hace algunos años, no me quería ni un poco. No sólo era super insegura, sino que también me juntaba con gente que reforzaba la idea de que mi opinión "no le importaba a nadie". Además, era y sigo siendo alguien muy servicial, que nunca piensa en sí misma antes que en el otro. Esto último no me molesta (de hecho, lo considero una virtud: me encanta ayudar) pero sí es cierto que el no ser egoísta (o el ser demasiado buena) me ha jugado en contra varias veces. 
Afortunadamente, con el correr del tiempo, aprendí (y sigo aprendiendo) a ponerme primera en mi lista de prioridades. Aprendí a hacer cosas por mí, por el simple hecho de sentir que quería hacerlas. Y sobre todo, aprendí a no compararme con nadie, ya que esa solía ser la fuente de la visión distorsionada que tenía de mi misma (física y mentalmente) 
¿Por qué cuento esto? Bueno, digamos que gracias a todas esas enseñanzas me volví la persona más independiente del mundo. Ahora hago la mía en todo sentido. Ya me emancipé completamente de la opinión de la gente que no me importa, y al mismo tiempo, logré dejar atrás aquellas presencias tóxicas que lo único que buscaban era manipularme...o eso creí. Y ahora viene lo importante. 
Resulta que hay una personita que últimamente está irrumpiendo en algunos aspectos de mi vida diaria en los que no me gusta que se meta nadie. 
Punto número uno, mi carrera universitaria. Está bien ayudarse entre compañeros, pasarse apuntes, juntarse a estudiar, aclarar dudas que el otro pueda tener...lo que quieran. Pero mis finales son mis finales, y mis trabajos prácticos son mis trabajos prácticos, y la velocidad con la que hago uno y otro es mi problema y mi decisión. Se me ocurre una metáfora para explicarme mejor: una carrera universitaria es como una carrera de atletismo: todos los estudiantes nos dirigimos hacia la misma meta. El tema es que esta carrera en ninguna forma es competitiva... al menos para mí. No se trata de quién llega primero y quién llega después, sino de llegar y punto. Y francamente no me banco a esa gente que todo el tiempo quiere demostrarte que está un paso al frente, un trabajo práctico más adelantado, un final más dado. No me interesa lo que hagas con tu vida, o sea, chau. Cada uno corre en su propio carril, a su propia velocidad. Y nada, simplemente no te metas en mi carril, gracias.
Punto número dos, mi espacio personal. Odio rotundamente que la gente se me pegue, que quiera ir a todos lados conmigo, que quiera tener todo lo que yo tengo. No me refiero a "ay, me re envidia y se quiere parecer a mi", porque yo sé que no es una cuestión de envidia. Se trata de esa gente que, a diferencia de mi, no sabe estar consigo misma y necesita estar todo el tiempo acompañada. Me rompe las pelotas, no sé cómo decirlo más educadamente. Reconozco que, en parte, este es un problema mío. Soy de esas personas que no pueden estar más de cinco horas con alguien que ya sienten la necesidad de ser dejadas en paz. O sea, yo literalmente ruego no cruzarme con nadie cuando salgo de mi casa. Ruego no tener que ir caminando con nadie a ningún lado para poder escuchar música tranquila. Siempre odié trabajar en grupos y los deportes en equipo. Una vez una amiga me propuso empezar el gimnasio con ella y claramente le dije que no. Odio que me persigan. Ojo, no es que sea antisocial; amo estar con gente pero también me gusta tener espacio para mi. Mitad y mitad.
El problema radica en que la persona culpable de estas actitudes es alguien que quiero mucho. Y nada, no sé cuánto tiempo más voy a aguantar hasta que esto explote. Porque no es que me caga la existencia. Ni siquiera sé si lo hace intencionalmente. Pero les juro que me sofoca como ni se imaginan.
Uf, listo, lo dije. Ahora sí puedo volver a los libros tranquila. Ya veremos cómo evoluciona la situación. 
♥ Buenas noches ♥

2 comentarios:

  1. Adoro tu blog y siempre lo pierdo por la estratosfera :c a ver, que decir al respecto. Me sentí identificada en muchos aspectos y admire muchos otros: mi meta es llegar a esa independencía que sentís vos. Me pasa lo mismo de no soportar a prácticamente nadie después de un rato largo, de escaparme de la gente, a veces quedo como la peor porque quería volverme sola en el tren para podes aprovechar a escuchar música tranquila. Qué vamos a hacer, algunos no entienden que estar solo es disfrutable. Y si te sofoca eso de parte de alguien, obvio, lo de siempre :lo mejor es hablarlo. Sobre todo por ser una carrera algo tan complejo, algo personal y tan sensible, por sobre todo, dada la presión que conlleva.
    Me encantaría saber como termina esto, esperemos que de la mejor manera posible. Un abrazo c:

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  2. Que bién que aprendiste a quererte a ti misma y a no depender de nadie. En pocas palabras a ser tu misma!

    Echale todas las ganas en terminar tu carrera, sin perder el carril (^u^'). Siempre habrá personas con las que no sabremos lidiar pero bueno, eso es parte de la vida!

    Y te entiendo perfectamente, cuando una idea nos da vuelta por la.cabeza no nos deja en paz hasta que le damos un poco de orden escribiendola!

    Saludos desde !BLACK HOLES

    Te leo pronto !

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