sábado, febrero 7

Ya fue

No sé qué hacer. Es la quinta vez que escribo un párrafo entero y lo borro.
Es que, a veces, lo que pensamos se vuelve tan inefable cuando intentamos explicárselo a alguien más...incluso a nosotros mismos. A ver, qué te pasa. No sé. Ni yo lo entiendo. 

Quiero ser libre. Esa es la única frase que se me viene a la cabeza en la tentativa de buscar una solución.  Me siento tan presionada socialmente. Juré que nunca más iba a basar mi autovaloración en lo que hacen los demás, pero después de lo de anoche, me di cuenta que en eso no cambié ni un poquito. Y es re decepcionante. Nunca cambiaría por alguien más. Toda mi vida me las arreglé como podía para ser fiel a mí misma y a lo que yo quería, pero siempre dudando. Siempre pensando en qué dirían los demás. 

Ayer estaba leyendo mis viejas entradas, y encontré una que empezaba diciendo: "parece que vine al mundo para alegrarme de la felicidad ajena". Juro que partió el alma en dos. Era la misma sensación que estaba teniendo en ese mismo momento, años después. Con esa sensación fui a la fiesta, y con esa sensación volví a mi casa. 

Ahora pienso las cosas en claro y me doy cuenta de lo siguiente: si bien me da pena no haber disfrutado la noche del todo, estoy más motivada todavía a hacer todo lo posible por ahuyentar esos miedos. Porque sólo son eso: miedos. No son reales. Tengo que enfrentarlos; después de todo, yo los inventé.

2 comentarios:

  1. sos libre y no te das cuenta
    porque la libertad es simplemente
    un estado mental

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  2. Gracias por pasar por mi blog. Te entiendo como no tienes una idea. Aunque con el tiempo he descubierto que para ser libres uno mismo tiene que romper con sus esquemas y ataduras. Bonito blog! Besos!

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