sábado, febrero 14

Too many things

Ay Dios, todo lo que tengo que contarrrrr. Es la excusa perfecta para abandonar los libros por un rato.

Antes que nada, el examen de Educación Vial. Fue algo que superó la línea de lo fácil y se pasó al lado de lo patético. Literalmente una de las preguntas era: "Al llegar dos autos a una encrucijada, ¿quién tiene prioridad de paso?: (a) El que viene conduciendo más rápido, (b) El que viene por la derecha, (c) El que conduce un vehículo más grande" Really? 

Punto número 2, el concierto de anoche. Ayer tipo 5 de la tarde, mi hermano me dijo que tenía que estar en tal plaza a las 8 y media porque iba a llegar un colectivo que nos llevaría hasta Capital. Perfecto, tenía tiempo de salir a caminar y todo. Me enchufé los auriculares y salí a dar unas vueltas al rededor del circuito que está frente a mi casa, tratando de mentalizarme con que no me tenía que poner ansiosa. Aclaro que estaba preocupada porque no había conseguido ninguna amiga que me acompañe, y si bien conocía a todos los amigos de mi hermano, iba a estar bastante sola. Por esa razón, salí a hacer ejercicio antes: es la mejor opción para liberar el estrés y mantener la mente positiva.

Resulta que yo iba de lo más energética por la pista, cuando sonó mi celular. Me lo saqué del bolsillo y, sin parar de caminar, miré la pantalla. "El chico este te ha enviado una solicitud de seguimiento en Instagram" Listo. Me muero.
Bueno, siguiendo con el relato, ocho y media en punto, papá me dejó en la plaza y vi a toda la fila de gente que esperaba subir al colectivo. Mientras bajaba del auto, me repetía "Calmate calmate calmate"... Y me calmé: me recibieron con tanta buena onda que me fue imposible seguir comiéndome todas las uñas. Encima él me saludó con un semi abrazo y una sonrisa. - ¿Todo bien? Ahora sí :) 

Después, en el traslado, también la pasé de lo mejor. Estaba lleno de gente re copada, con la que podías hablar y reírte a pesar de haberla conocido cinco minutos atrás. Fue una locura. 
Como llegamos medio retrasados, tuvimos que colaborar todos para bajar las cosas, y yo, sin saberlo, terminé cargando la guitarra de él. Coincidence? I think not. 

Mientras los miembros de la primera banda acomodaban instrumentos, amplificadores y demás, los otros aprovechamos para recorrer el bar. ¡Estaba buenísimo! Tres pisos, dos barras, todo combinado en tonos de azul. La verdad que transmitía una vibra re especial. Aparte vendían unos aros de cebolla que estaban bárbaros jajajjaja. 

Ahora apuro un poco las cosas: Tocaron tres bandas, de las cuales -para mi- la de mi hermano fue la mejor (juro que no lo digo sólo porque sea mi hermano) Me sentía una mamá orgullosa. Con el Señor X no pude cruzar muchas palabras, pero a pesar de eso me divertí muchísimo. En ningún momento tuve ganas de que la tierra me trague, como de costumbre. Sentía que podía ser yo, y eso me pasa menos seguido de lo que me gustaría.

Mi único miedo fue a la vuelta, cuando todo indicaba que el Señor X se iba a llevar a una de sus amigas a su casa. Pero no. Igual si pasaba, no me iba a poner mal. Llegué a ese punto en el que me resigno y digo: si las cosas se dan, se dan. Si no se dan, no se dan. Punto final, a seguir con la vida.

Conclusión: fue una re linda experiencia. Estar sola, socializando con desconocidos, me demostró que es posible pasarla bien en cualquier circunstancia. Lo único que hay que hacer, es no pensar tanto :)

Ahora, de vuelta a los libros. Au revoir. 

1 comentario:

  1. Aguanteeeeeee, ya tenes el registro!! Que grande. Me alegro que te hayas divertido a pesar de haber ido sola, igual en ese tipo de lugares la gente siempre es buena onda.

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