jueves, febrero 5

Thanks, but no thanks

C'est la vie,
Maybe something's wrong with me,
But, at least
I am free. -
Rudimental ft. Emeli Sandé - Free

Hasta que me pasó, no creía en ese concepto de "hacer un click". Para mí, todo cambio era parte de un proceso y, como tal, se daba lento, paulatinamente. Pero no. Si bien hubo algunas cosas en mi vida que fueron mejorando con el transcurso de los años, el momento en el que dije "basta" duró un mili-segundo.

De repente, millones de fichas empezaron a caer en mi cabeza. No quería estar más triste por problemas que ni siquiera eran problemas. No quería pasarla mal por cosas que, en su mayoría, yo inventaba. No quería sentirme más sola cuando sabía que no era así, que si no veía a mis amigos era porque todos estábamos ocupados con nuestro primer año de facultad. No quería hacerme más la cabeza con el tema de los flacos. No quería perder más tiempo sintiéndome para la mierda conmigo misma por algo tan estúpido como no tener novio. Quería aprender a amar mi vida tal como era, con sus cosas buenas. Tenía amigos, familia, un lugar donde dormir, estudiaba una carrera que me gustaba, tenía la posibilidad de practicar mis pasatiempos favoritos, viajaba por el mundo, tenía sueños y ambiciones...¿y me daba el lujo de seguir quejándome? No. Eso tenía que parar. 
Y paró. No sé cómo lo logré. No sé si, después de todo lo que había vivido en mi interior, simplemente me cansé, o si me cayó una especie de motivación del cielo, pero la cosa es que, a partir de ahí, empecé a sentirme la persona más afortunada de la Tierra. Era perfecto. ES perfecto.
Seguía teniendo mis inseguridades, como todos. Pero ya no eran algo que me impedía vivir, que me cerraba puertas, que me aislaba de la sociedad. 

Ni bien las cosas comenzaron a mejorar, la gente lo notó. Escuchaba todo el tiempo cosas como "estás más linda", "se te nota más contenta". Las sigo escuchando hoy en día, y me alegran la vida. 
Sin embargo, a pesar de las buenas vibras que aprendí a transmitir, hay dos personitas que todavía no lo notaron del todo. Y, hasta el día de hoy, continúan recordándome qué es lo que está mal en mi vida, según su criterio. 
Si dos desconocidos se dieran el lujo de darme órdenes sobre cómo vivir mi juventud, créanme que se ganarían un pase directo a mi lista de ignorados. Pero no son ningunos desconocidos. Se trata de esa dupla a la que llamo "mamá" y "papá"- demasiado importantes como para hacer la vista gorda. 
Siempre tuve cierta debilidad hacia a sus opiniones. Me las tomo demasiado en serio; me olvido de que los padres también se pueden equivocar. Y, aunque sepa que quieren lo mejor para mi, todavía me lastiman sus comentarios. 

Cuento esto, porque hace dos noches tuve un cruce con Padre que concluyó en un llanto desconsolado encerrada en mi cuarto. Bueno, en realidad no fue un cruce, porque mi viejo nunca se enteró lo mucho que me había molestado su comentario, y mucho menos que había terminado llorando. 
Estuve como veinte años para dormirme. Trataba de mirarme al espejo y decirme a mi misma que yo no tenía ningún problema. Que si ellos no entendían mis decisiones, era un problema de ellos; yo tenía que seguir haciendo la mía. 
Eventualmente lo conseguí, pero al otro día seguía teniendo ese nudo en la garganta. No quería ni verle la cara a papá. Así que, cuando volvió del trabajo, le hablé lo mínimo indispensable, tratando de no parecer enojada para que no haga preguntas. Al ratito, partí a la casa de una amiga a estudiar...

Claramente, lo que menos hicimos fue estudiar. No la veía hace muchísimo, y era necesaria una actualización de las nuestras. Resulta que entre charla y charla, me nació contarle lo de papá. Y sí, terminé llorando ✌ pero me hizo tan bien. Entre abrazos y lágrimas, me contó que ella había pasado por una situación idéntica y la solucionó hablando con su mamá. Así que ese fue su consejo. Y yo estoy perfectamente de acuerdo.

Necesito hablarlo porque, aunque lo hagan con la mejor intención, tienen que darse cuenta de que sus opiniones no me ayudan, sino que me tiran para atrás. So, ahora decidí que la próxima vez que un incidente parecido ocurra, voy a tomar la iniciativa y voy a decirles exactamente lo que pienso: que los amo pero que no me rompan las pelotas. 

1 comentario:

  1. Siempre habla
    habla con tu padre.El no es perfecto no esta en tu zapatos y estara tan metido en sus propias mierdas que no ve las tuyas lo mejor es la comunicación
    Eres sincera en tu blog y te veo muy inteligente
    Te entiendes te abres y escribes muy bien
    Nunca calles lo que sientes y con amor díselo
    papa me lastimaste ¿por que lo hiciste?

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