jueves, febrero 19

Bye

"You can't make positive choices for the rest of your life without an environment that makes those choices easy, natural and enjoyable" A-fucking-men.

Estaba ojeando un cuadernito que tengo donde escribo frases que me gustan, pego entradas de recitales, cartas de amigas, etc etc, y me encontré con esa frase entre las primeras páginas. Dice que en la vida no se pueden tomar decisiones positivas sin un ambiente que las facilite y las haga naturales y agradables.

Inmediatamente mi cerebro hizo un flashback, y volví a ese momento de mi vida en el que me juntaba con gente no muy...beneficiosa. Básicamente llenaban mis días con vibra negativa. En aquél entonces, yo no estaba del todo cómoda conmigo misma, y creo que eso hacía que atrajera a ese tipo de personas a mi lado. Algo así como "si estoy mal, merezco juntarme con alguien que refuerce esa idea". Inconscientemente, claro. Pero de esa forma, terminaba estando con gente que me ayudaba a cavar mi propio pozo en lugar de sacarme de él.

Gracias a la vida o a no sé qué, cuando me decidí a cambiar, una de las principales cosas que aprendí a dominar es el arte del alejamiento. Confieso que el haber empezado la facultad ayudo muchísimo, ya que todos los que no quería ver más eran de mi secundaria. Pero al mismo tiempo, mi nueva actitud influyó un montón. Ahora ni bien noto una presencia negativa, la corto, la ignoro. No me importa parecer tosca.

Lamentablemente, me sigue costando un montón. Sigo teniendole una especie de miedo a la confrontación, a las peleas, al elevamiento de voces. No me gustan, me hacen mal. Por eso, siempre opto por ir alejándome de a poquito, para que ni se note la diferencia.

Hace poco ocurrió un incidente relacionado con este tema, y quería contarlo porque estoy muy orgullosa de cómo reaccioné.

La última persona que eliminé de mi lista de amigos fue alguien que me hizo llorar en mi mejor momento. Yo lo apreciaba mucho, pero lo único que escuchaba de él eran quejas. Me pedía consejos, me los discutía, hacía todo lo contrario y después volvía nuevamente en busca de ayuda. Y ni hablar de contarle mis problemas a él... no, los suyos siempre eran más graves, más importantes, más urgentes.

Cuando me hizo llorar y tirar por la borda un progreso por el que venía luchando hacía meses (quererme a mi misma, básicamente), me di cuenta que se había ido todo a la mierda. A partir de ese momento, empecé a hablarle lo justo y necesario, tratándolo con respeto como a todo ser humano, pero nada de conversaciones hasta las tres de la mañana ni mensajes de texto ni problemas personales, NADA.

Bueno, adivinen qué: hace poco me habló por whatsapp, como a las dos de la mañana. Ni bien leí el apodo con el que se refirió a mí (uno que sólo usaba él), me di cuenta que el loco estaba por iniciar un intento de recuperación de amistad. JajajajaNO. Borré el mensaje y seguí durmiendo como un bebé.
Ain't nobody got time for that.

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