viernes, diciembre 26

Vie

Siempre quise saber: ¿qué se sentirá ser alguien más? ¿Qué se sentirá, por un día, vivir la vida de otro? Despertarte en otra casa, saludar a otros papás, desayunar en otra mesa, ver el cielo desde otra ventana.
Día a día vemos personas en la calle, yendo de un lado a otro, ¿nunca se les quedaron mirando y se preguntaron a dónde iban? Yo sí. De chiquita me la pasaba inventando historias de los extraños que pasaban frente a mi. Éste debe estar volviendo a su casa del trabajo, éste está yendo a visitar a un amigo que no ve hace mucho tiempo, éste debe estar yendo a buscar a los hijos a la escuela. Era más que entretenido.
Hoy en día, siendo más grande y habiendo conocido otro tipo de sentimientos además de la pura felicidad e inocencia de ser niño, se me generan otras preguntas: ¿qué se sentirá sufrir el dolor de otro?, ¿qué se sentirá luchar contra algo completamente distinto? Todos luchamos contra algo. Y no importa la gravedad del problema, cada etapa viene con su propia contienda. Un niño sufre perder su juguete favorito con el mismo dolor que un adulto sufre perder a un ser querido. Y uno y otro son igual de legítimos.
Para mi, que estoy en el auge de mi juventud, ¿qué se sentirá despertarme mañana en el cuerpo de una anciana, mirarme en el espejo y no sentir esa piel flexible en la cara? Ninguno de nosotros ve ese momento como algo real, y sin embargo llega tan rápido.
¿Qué se sentirá el miedo a la muerte? ¿Le tendré miedo? Mi abuela no le tiene miedo, de hecho es lo que más está esperando desde que ya no lo tiene a mi abuelo. Nunca pienso en la muerte como algo cercano, pero sé que eventualmente voy a estar en esa situación.
Ya perdí un juguete, ya perdí a un ser querido, ya me peleé con mi mamá, ya luché contra mi misma. Y aún así, todavía me quedan tantas cosas por vivir. Tantos dolores como momentos felices por experimentar.
Al final, cuando ya me despierte y me duelan las piernas, cuando me mire al espejo y no tenga la piel flexible, cuando mi mamá y mi papá no sean más que un hermoso recuerdo, lo único que quiero es que mi vida haya sido tan satisfactoria que la muerte no simbolice ni un deseo ni una pesadilla, sino simplemente lo último que queda pendiente en mi lista de "cosas que hacer".
Esa es la ventaja del ser humano; lo que nos diferencia de los animales es el conocer que estamos vivos y el tiempo es limitado. Por eso hoy voy a intentar vivir como si fuera una viejita a la que le dieron la oportunidad de volver a ser joven por un día. Sublimando algo tan simple como salir de la cama con agilidad. Mirándome al espejo y sonriendo porque no tengo arrugas y puedo ahorrarme el trabajo de ponerme ochocientas cremas.
Voy a disfrutar de mi juventud como si ya supiera lo que se siente perderla.

1 comentario:

  1. Creo que tenemos, más o menos, los mismos años y tengo pánico a crecer. Me gustaría que se parase el tiempo, seguir con mi familia y mi gente por siempre. Tengo miedo a los cambios y a echar de menos cosas, momentos y personas. Por eso lo mejor es disfrutar.
    http://femeninasyalamoda.blogspot.com.es/ ♥

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