jueves, noviembre 13

Life is a journey, not a destination

Hace nada más y nada menos que treinta segundos borré el nuevo blog al que me había mudado. Por alguna razón, estaba teniendo problemas con el tema de la publicación de entradas y el cambio de diseño, y como no soy la persona más paciente del universo, seguí mis impulsos y lo eliminé.
Por otro lado, sé que si alguno llegó a leer el otro blog, debe estar pensando que tengo terrible trastorno bipolar, porque estaba super decidida por la idea de "empezar desde cero" (eso fue lo que escribí en mi primera nueva entrada). De hecho, lo hice, aunque no haya durado más de doce posts.
Terminé de darme cuenta que este es mi lugar. Siempre lo fue. Digo, por alguna razón nunca cerré este blog a pesar de haber abierto uno nuevo.
Cuatro meses atrás, decidí crear aquél nuevo espacio porque, desde principio de año, había empezado a transitar (y aun sigo transitando) una nueva etapa de mi vida. Una etapa de cambios, de "caída de fichas", de búsquedas, de descubrimientos y de muchas otras cosas que, de una u otra forma, cambiaron en un cien por ciento la visión que tengo de mi misma...para bien. Y digamos que la visión actual no se asemeja en nada a la forma en la que solía referirme a mi misma en estas entradas, en este blog, en fluorescent adolescent, frente a estos seguidores (aunque sé que ya no queda ninguno) Por lo tanto, en un intento por "liberarme" de toda la negatividad que venía cargando desde mis años púberes, emprendí una especie de renovación de mi vida: básicamente, empecé a hacer cosas por mi misma, y a tratar de concentrarme en aprender a quererme más allá de todo. Y por alguna razón, creí que salirme de este blog (que taaaaaaaanto carga de mi pasado) implicaría cerrar una etapa que nada tiene que ver con este nuevo capítulo.
No podía estar más equivocada. No puedo simplemente hacer "borrón y cuenta nueva" y olvidar lo anterior. Después de todo, no estoy hecha sólo de lo que descubrí este año, sino también de todas aquellas cosas, positivas o negativas, que me guiaron hacia ese camino. Cosas que vengo registrando en este blog hace ya tres años, y no tengo por qué dejarlas atrás.
Volví. Y esta vez, para quedarme.

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