martes, enero 14

Seguimos en la misma

Bueno, al final mis papás decidieron traer la notebook, así que voy a tomarme el tiempito de escribir una entrada.
Hoy temprano, papá se enojó conmigo. Me dijo que se había hartado de mi mala onda y contestaciones las veinticuatro horas del día. La verdad que es cierto, cuando tengo cara de orto soy imbancable, pero lo hago inconscientemente. Es por el aburrimiento de estar tan lejos de mis amigos. Por suerte después se le pasó, y hasta recién estuvimos jugando a las cartas entre todos, muriéndonos de risa.
Vale aclarar que otra de las razones por las que no estaba "contenta" y descargaba la ira en mi familia, es la misma de la que hablé en la entrada del 10 de enero. Me mata la nostalgia de muchas cosas, sobre todo de una persona en especial. Para colmo, soy tan mala conmigo misma que me someto a la horrible tarea de revisar conversaciones viejas, publicaciones en el muro, mensajes de texto y otras cosas, como para autoconvencerme de que en serio cambió. Sí, soy medio masoquista. Convengamos que siempre lo fui.
No sé cómo encarar el tema, porque estoy segura que gran parte de lo que pienso me lo imagino. Siempre pienso que hago las cosas mal, no es noticia, pero les juro que es un malestar tan grande que cada vez que me acuerdo me dan ganas de llorar. Te extraño, y mucho. Lo que me queda hacer es seguir remándola como pueda, siendo yo misma, porque esa es la única forma en la que me gané a mis mejores amigos.
Paso a contar que mi hermano se enteró de mi blog y le contó a mis papás. Nadie lo vio, sólo saben de su existencia. Así que, a partir de ahora, voy a tener que empezar a aplicar medidas de seguridad extrema. Esto es, eliminar el historial cada vez que vengo a escribir una entrada, cerrar sesión, todo por las dudas.
Me despido. Adios.

2 comentarios:

  1. Me identifiqué mucho con la persona que estás perdiendo. Por dos partes distintas, espero mejore, para ambas.
    Eso de que descubrieron tu blog debe ser una lata, en mi caso todos saben que tengo blog, pero como mi computador personal no pueden saber nada de él, a parte del hecho de que mi papá me da mucha privacidad en ese aspecto.
    Animo, Juliana.

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  2. Somos iguales de masoquistas, entonces. Cuesta despedirse, y olvidarse es bastante imposible.
    Qué mal que tengas que andar escondiendo tu blog, pero mejor prevenir que curar.
    Un abrazo grande Juli!

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