miércoles, diciembre 18

You look like you've been for breakfast at the heartbreak hotel 
And sat in the back booth by the pamphlets and the literature on how to loose.

Estoy sentada en mi computadora, escuchando una y otra vez el soundtrack de Submarine, un album que siempre me ayudó a reflexionar en mis momentos de melancolía.
Acabo de escribir cinco párrafos tratando de confesar sutilmente lo que me está pasando, pero todo sonaba demasiado confuso, y terminé enrollándome más en lugar de esclarecer mi cabeza. Así que lo borré para empezar de nuevo. Necesito empezar de nuevo.
Me siento un poco enojada, un poco triste, un poco desesperanzada o una mezcla de las tres. Puede que también un poco celosa, aunque eso es algo que no tenía planeado admitir jamás.
No sé si quiero mirarlo con otros ojos. No sé si lo quiero a él o si quiero lo que él representa. No sé cómo hacer para evitar que me consuma esta desesperación. No sé si tengo que decírselo, porque ya me hace muy mal seguir ocultándoselo y ocultándomelo.
Toda mi vida estuve orgullosa de la etiqueta de persona re tierna con un corazón de oro. Pero a veces odio ser tan emocional. Odio sentir, odio pensar, odio darme manija, odio confundirme.
Estoy cansada de poner gente adelante mio y estar siempre un paso más atrás. Pero no puedo dejar de hacerlo. Porque la única certeza que tengo en mi vida es que amo a mucha gente. Simplemente la amo, y si me dejan ir no sé qué hacer conmigo.

1 comentario:

  1. ¿Piledriver Waltz? Me encanta.
    ¿Qué te digo? Estoy casi en las mismas.
    Y es cierto, llega un punto en el que amas a tanta gente que ya no sabes más.
    Conozco por expericencia propia eso de las etiquetas, y te gusta, pero te confunde.
    Todo es muy confuso.
    Solo quería decirte que no estás sola en la confusión.
    Muchas mariposas moradas, que la pases mejor.
    Con cariño, Barbara.

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