miércoles, diciembre 4

We all need somebody

Lo que se siente es una invasión de sentimientos de la cual no podés escapar, no importa cuanto trates de poner la mente en blanco. Porque llega un punto en el que todo lo que te guardás empieza a presionar para salir, sea como sea. Sale, y no sabés para dónde agarrar.
Es tan abrumador que, incluso el preguntarte a vos mismo qué te pasa es inútil, porque ni vos te entendés entre todo ese mar de sensaciones. No distinguís por qué, de dónde viene, de quién es la culpa, si es imaginación tuya, si realmente es así. Además, si a todo el batallón le agregás que sos una persona que se da manija y piensa cosas que no son, estás perdido. Así que la única que te queda es dejarte descargar hasta quedar, literalmente, tumbado en una cama.
Lo que se siente es que no podés hablarlo con nadie, ¿quién te entendería? Y ahí es donde estás equivocado, porque no importa cuán trastornado pienses que estés, siempre hay alguien que está pasando por la misma. De hecho, más personas de las que creemos. Sobre todo aquellas que pensás que nunca estarían en tu lugar; sobre todo ellas.
Para todos es igual: la única persona con la capacidad total de destruirte en mil pedazos, siempre sos vos mismo. A su vez, tenés que creer que la felicidad también está en tus manos, y nada como la ayuda de un amigo para recordarte que, como seres humanos, no está mal sentirse mal ni buscar ayuda.
Esto es para una amiga que no necesita que la nombre para saber que se trata de ella. Gracias por estar anoche, y por estar siempre. Agradezco haber pensado a tiempo en recurrir a vos. Te adoro.

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