jueves, diciembre 19

Anoche me empecé a cuestionar tantas cosas que sentí que mi cabeza explotó. Fallé en mi primer intento de dejar de darme manija.
Honestamente no me siento muy bien. Mañana es mi fiesta de egresados y todavía no sé de dónde sacar motivación suficiente como para no terminar sufriéndola como una hija de puta.
Les juro que tengo ganas de desaparecer por un tiempo, de encerrarme en mi casa y repensar varias cosas porque siento que no puedo seguir así. No estoy pensando en mi y me hace mal.
El año que viene voy a volver al psicólogo, definitivamente. Hay una avalancha de situaciones horribles que me trajo este año, y el hecho de no superarlas del todo me dejó con varios huecos adentro mio. Espacios que no sé con que llenar, porque últimamente no encuentro nada que me haga sentir bien.
Estoy por cumplir 18 años y sigo teniendo la misma vulnerabilidad que tenía a los 15. Yo pensaba que para esta edad ya la iba a tener re clara, que para este entonces ya habrían terminado las dudas e inseguridades. Pero no sé por qué supuse que podía hacerlo sola. No puedo, es mentira. La adolescencia nunca fue fácil para mi, y yo siempre creí que podía manejarla.
Como dije ayer, me cansé de pensar en los demás primero. Necesito que por una vez se me ayude a mi en algo. Necesito que la gente empiece a preguntarme a mi cómo me siento. Pero más importante, necesito tiempo para mi; algo que nunca me di en la vida, porque siempre estuve ocupada pensando si alguien más necesitaba algo. Quiero, más que nada en el mundo, saber estar conmigo misma sin que se vuelva una tortura.
Así como dice el dicho: "el cambio empieza por uno", primero necesito aprender a dejar de cavar mi propio pozo. Empecemos por ahí.

2 comentarios:

  1. Bueno, Juliana, primero que nada tu comentario en mi blog me sacó una gran sonrisa, gracias.
    Ahora, si sientes la necesidad de volver al psicologo no lo veas como un signo de debilidad, realmente hay momentos en los que necesitamos un empujoncito, y está bien. Pasa.
    Es bueno preocuparte por la gente, pero tienes que aprender a estar bien contigo, saber que estás bien donde estás y ya luego ayudar a los demás.
    Me encanto la frase final.
    Un beso enorme.
    Y muchas mariposas moradas, también.
    Barbara.

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  2. Si lo consigues, por favor, que no se te olvide contarme cada detalle, porque estoy exacatamente como tú. En serio, cualquier truquito que te diga tu psicólogo, escribielo, para que pueda usarlo yo también.
    Eso sí, pensando primero, Y LO DIGO MUY EN SERIO, en ti, en ti y sólo en ti.

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