jueves, septiembre 19

You won't be seventeen forever

El otro día {martes} tuve una recaída, donde me encerré a escribir en mi diario y a llorar como solía hacerlo es aquella etapa. La verdad no entiendo bien a qué vino; lo cierto es que la mayoría de las veces empiezo estando super feliz y después, por una cosa o la otra, termino haciéndome la cabeza y poniéndome mal por situaciones que ni siquiera pasaron. Me resulta indispensable desahogarme de ello; por eso el llanto. Me parece tan sano llorar. Además, por lo menos, ya no me descargo de la manera en la que solía hacerlo.
Afortunadamente, pude superarlo rápido. Supongo que tendré que resignarme a que estos repentinos cambios de ánimo sigan existiendo, porque es imposible {para cualquiera} estar feliz diariamente de un día para el otro. No feliz, porque, como ya les dije, no creo en eso de que la felicidad sea un estilo de vida, pero sí tranquila, en paz. Es un proceso, y confío en que va a salir todo bien.
Es inevitable nombrar al colegio. Ayer decidí tomarme el día porque me sentía medio mal físicamente, pero lo cierto es que parte de eso estaba relacionado con la susodicha recaída. En fin, no estaba como para pisar ese lugar, pretender que no pasaba nada y saludar a mis amiguitos con cara de "everything's cool guys". Quería tomarme el trabajo de repensar bien la situación y recuperar el positivismo, además de dormir, obvio. Vi la película El Club de los Cinco y me re gustó. Es divertida pero a la vez trata temas sobre la adolescencia, y me vino perfecta para el momento que ahora estoy atravesando, y que estoy segura que muchos de ustedes también.
Hoy, ya sintiéndome mejor, volví al colegio. Resulta que, como mañana es el día del estudiante, hay una fiesta esta noche donde seguimos de largo y caemos todos mañana a la recreación que se va a hacer, al igual que hicimos el día del bachiller con la fiesta de disfraces. Es claro que, por mi estado de ánimo de este último tiempo, no tenía ni ganas de ir. Pero me autoconvencí pensando que, la puta madre, no voy a volver a tener 17 años nunca más, ni voy a repetir este último año de secundaria. No puedo darme el lujo de ir mal predispuesta por la vida cuando estas cosas sólo pasan una vez, y después listo. Se terminó.
Ya tuve suficiente con algunas situaciones de Bariloche que siento que no aproveché al máximo, como para desperdiciar lo que me queda de año.
Así que voy a ir a esa fiesta con toda la actitud del mundo, voy a bailar, voy a cantar, voy a tomar, me voy a reír, me voy a divertir con mis amigos, voy a hacer lo que sea y basta de cuestionamientos, ¿entendido? Entendido.

Escuchando: The Girl from Ipanema - Amy Winehouse

2 comentarios:

  1. ¡Esa es la actitud, muchacha queridísimaaaaaa! ¡Aguante! A disfrutar de estas fiestas, a tomar, a reírte, a vivir esta última etapa; es la mejor sin dudas, un vértigo que vivís a pleno!

    ¡Abrazo para vos, grande, grande!

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  2. Entendido! Creo que una de las cosas más tontas que podemos hacer es desperdiciar las oportunidades que se nos presentan, creo que hay que expirementar de todo (lo bueno) en cuanto podamos. Yo también he dejado pasar muchas cosas de las que luego me he arrepentido. Pero como dices tú, no vamos a tener 17 otra vez.
    Saludos!

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