domingo, junio 9

We think too much and feel too little

Leyendo sus comentarios de la entrada anterior se me vino a la cabeza la voz de mi mamá diciéndole a mi abuela {quien está pasando por una depresión posterior a la muerte de mi abuelo} "las personas somos así; algunos día estamos bien y otros días estamos mal. No trates de entender siempre lo que te pasa, y date permiso de estar triste".
Supongo que, aunque no esté depresiva, ese es un aspecto que heredé de ella. Todo el tiempo querer enteder y reflexionar lo que sentís no es posible. A veces solamente hay que hacerle caso a la idea de que no podemos controlar cada aspecto de nuestras vidas, y aunque caigamos en el típico "no sé qué carajo me pasa", no hay nada de malo en ello.
Además, yo solita me voy dando cuenta de que cada día descubro otra cosa que me sirve para entender por qué me pongo tan mal, sin necesidad de una reflexión filosófica sobre los sentimientos. Le voy a contar de ésta; me siento opacada. Sobre todo por mis amigas a quienes creo, la vida les resultó mucho más simple. Y ahí hay una especulación errónea, ya que nunca podemos saber bien qué ocurre en la vida privada de cada persona. Ellas quizás opinan lo mismo de mi, y así como si leyeran esto se darían cuenta de que están equivocadas, yo también debo estarlo. Todos tenemos nuestros problemas.
El punto es que el hecho de no quererme lo suficiente, lleva a que me tire a un pozo por mis propios medios. A que me ponga en un segundo plano y sienta que no me notan como quisiera. Pero el otro día hablando con una amiga, me enteré que a ella le pasaba lo mismo, a pesar de tener novio. Porque no es algo que depende de la persona que tenés al lado; es algo que lo manejás vos.
Y aun entendiendo todos esos argumentos que el mundo me enseña día a día, sigo sintiéndome menos que los demás. Supongo que ya me harté de esperar a esa persona que me mire sin que tenga la necesidad de llamar la atención de otra forma que no sea siendo yo misma. Sin embargo sé muy bien que no es sólo eso: la razón más importante acá, es que estoy muy celosa de que todo mi entorno sí la esté encontrando. Y me pone mal no estar pasando por las mismas cosas que pasan todas las adolescentes de mi edad, vamos a ser honestos.
Igualmente creo que algún día voy a entender que las lindas historias no son las que se parecen a las demás, ni en las que pasa lo mismo que en las películas. Mi historia puede ser igual o más hermosa que todas por el simple hecho de ser diferente, o porque a pesar de la presión social, siempre fui fiel a mis valores. Es parte de la adolescencia el querer que todo se amolde a lo mismo, y el creer que hay una edad para cada cosa. No tengo que darle más vueltas; es así.
A pesar de ello, algún día va a existir alguien que aprecie la forma en la que estoy costruyendo mi vida. Alguien que me note o me haga sentir que soy el primer plano.
Y sé que para que aquella persona llegue, soy yo la primera que tiene que creer su historia y sacarse de la opacidad. Continuaré trabajando para que eso pase, me lo prometo.

Una canción: Who you are - Jessie J

2 comentarios:

  1. Amo tu blog. Es sencillo y genial, ni hablar del nombre.
    Con leer dos minutos lo que publicás, basta para saber que lo último que sos es opaca. Sos luminosa.
    Y no te sientas opacada por los demás. Sé que es fácil decirlo, pero vales muchísimo, como cada persona.
    A mi me pasa todo el tiempo. Me siento fea, estúpida, que no valgo nada... si un chico gusta de mí, me pregunto qué me vio, si no tengo nada de especial. Y al rato, alguien como mi mamá, o un amigo que quiero mucho, me hace dar cuenta de lo que valgo y lo que soy. Y no hay nada más hermoso que eso!
    Un abrazo

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