viernes, junio 28

Explota todo

Llegué a la conclusión de que la confrontación no fue nada que ver a la que había planeado y pensado en mi cabeza. Primero y principal, porque ella ni siquiera se enteró de que yo estaba enojada, creía que sólo mi otra amiga lo estaba, así que la fue a encarar a ella. Empezó mal cuando le dije que a mi también habían cosas que me molestaban. Se lo tomó re de sorpresa, y aunque yo parecía tranquila y le hablaba con tacto, el corazón me latía a diez mil por hora, como cada vez que tengo que enfrentar algo.
Ese fue otro aspecto en el que, digamos, la cagué. Tenía pensado ser mucho más franca, directa y explicativa, pero se me complicó tanto a la hora de ver que la cara se le estaba poniendo cada vez más desesperante. No le dije todo, no pude explayarme de la manera correcta, pero creí que había quedado en claro que no estaba todo bien.
Aquel fue mi otro error; pensar que porque me había despojado de toda esa farsa ella iba a dejarme tranquila. No, se ve que la manera en la que le hablé le dio lugar a pensar que yo tenía interés en arreglar las cosas cuando no es así.
En ese momento, se me ocurrió que si la ignoraba y evadía a niveles muy explícitos se iba a dar cuenta e iba a alejarse un poco de mi. Entonces lo hice, y no, no me sentí para nada bien. Quizás ahora sí, le quedó en claro porque fue muuuuy obvia la manera en la que abruptamente dejé de hablarle, pero no sé si hice bien. Lo que pasa es que realmente sentí que no me quedaba otra. Porque está bien que hay que ser tolerante y entender que con el otro siempre puede haber diferencias pero ¿hasta qué punto es válido ser amigo de alguien que no te bancás? ¿hasta que punto tiene que soportar uno cuando ya no siente que nada más lo une con la otra persona? ¿para qué seguir junto al otro? ¿para pasarla mal?
Estoy abierta a pensar que quizás lo que necesito es distancia. Que una vez que terminemos el colegio y cada una tenga sus responsabilidades, dejándonos con solo unos pocos días para vernos, vamos a poder llevarnos mejor. No lo sé. El punto es que ahora no siento ganas de estar con ella, y se me re complica al tener que verla todos los días y al saber que si o sí vamos a tener que dormir en la misma habitación en Bariloche.
De verdad quiero hablarlo, quiero dejar las cosas bien en claro. Pero me da la sensación de que todavía no quiere aceptarlo; todavía no quiere ver que está todo mal. Y eso es lo que, bien o mal, le quise demostrar hoy.

Una canción: People are strange - The Doors

2 comentarios:

  1. Ufff no hay peor cosa que no querer aceptar la realidad :$
    Un beso

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  2. La indeferencia, a la larga, siempre tiene su efecto. En algún momento la otra persona va a dejar de evadir la realidad. Llega un momento en que, como a uno le cae a la ficha ante determinadas cosas, lo mismo pasa con los demás.
    Lo importante, en este caso, es que seas franca. Honestad con ella, pero en especial, con vos misma. ¿Si tenés tus motivos, y sabés que te jode, por qué vas a cuestionartelos?
    Tranqui, muchacha, que hay gente de todo tipo, y no por todo podés echarte culpas. ;)

    ¡Abrazo gigante!

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