martes, mayo 28

It's up to you

Acá estoy nuevamente, en esta lluviosa tarde de otoño para relatar un poco sobre mi día y sus incidentes.
Arranqué en el colegio con dos horitas de lengua, donde el profesor nos tomó una breve comprobación de lectura del Martín Fierro que consistía en siete preguntas puntuales. Las primeras cinco las hice lo más completas que podía, pero en las dos restantes no me acordaba de mucho así que chamuyé sobremanera. Menos mal que Lole estaba al lado mio y me tiró una punta para elaborar las repuestas. Espero aprobar.
Después seguían dos horas de matemática. Resulta que la profesora ya nos había avisado que iba a tomar examen hoy, pero faltó al igual que ayer, así que zafaroni. Cuando salíamos al patio de adelante con las chicas para sentarnos a pasar la hora libre, nos cruzamos a otra de mis compañeras de división, quien sugirió la idea de ir en ese ratito a una casa de disfraces para ir chusmeando qué nos vamos a poner en Bariloche. Previos días a esto, me habían unido también a un grupo en facebook para discutir este tema, ya que la idea es que todas tengamos el mismo disfraz.
Desde ese momento, decidí que no me iba a disfrazar. Todavía no lo hablé con todas las chicas, pero sí con mis más amigas, aunque en todos los comentarios que recibí me trataron de ortiva, acomplejada y demás adjetivos. Tengo una explicación y para mi es coherente, lo prometo:
No quiero porque sé que el tipo de disfraz que se van a poner las chicas no va a ser algo con lo que me sienta cómoda, ni algo que me quede bien. No lo digo de acomplejada, lo juro por mi vida. Pero sé que si tengo puesto algo con lo que siento que se me ve todo, la voy a pasar mal. Además, no da que caiga disfrazada completamente diferente, y menos que menos obligar a todas las chicas a que se pongan algo que no les gusta sólo porque yo no quiero salir semidesnuda.
Después de eso, salió la idea de mandar a hacer los trajes a medida y que cada una los hiciera como quiere, pero respetando la temática. Obviamente me gustó más, porque no me va a costar tanto encontrar algo que me entre, guste y quede bien. Pero a la vez no quiero hacerle pagar a mis papás más plata de la que ya están poniendo para el viaje, el buzo y el vestido de egresados. Me parece que es tener poca consideración. Y no miento cuando digo que sinceramente me chupa un huevo el disfraz. Lo único que me importa es ir a Bariloche a pasarla bien, y eso no lo va a impedir nada.
En fin, las chicas fueron a ese lugar y yo me quedé con Jany en el colegio. Hablamos un montón sobre todo; sobre la vida, las carreras, el futuro, los sueños. Hacía bastante que no me ponía tan profunda con una persona. La charla me hizo reafirmar, una vez más, que estoy re conforme con lo que tengo planeado hasta ahora, así que genial.
Terminó la jornada con tres horas de ejecución vocal. El profesor nos hizo empezar a componer la segunda canción del cuatrimestre, la cual tenía que pertenecer a algún ritmo latinoamericano. Creo que vamos a hacer una samba. Inventamos la letra con el método que nos enseñó el profesor, y nos quedó un tema re gracioso que incluye caballos, pastizales y hasta al mismísimo Facundo Quiroga {parece que la literatura argentina nos afectó el cerebro} A la canción la nombramos El Gaucho Cantor JAJAJAJAJA. No quiero imaginar lo que va a ser presentar eso frente a todo el colegio...no tanto por vergüenza, sino porque tengo miedo de tentarme; es demasiado.
Mientras estábamos cultivando nuestro arte (sí pano), se largó a llover con todo y nos empezaron a entrar mensajes a los celulares de alerta meteorológica. La verdad es que parecía que se venía el mundo abajo. Igual al ratito paró, así pude volver en micro a casa tranquilamente y aquí me encuentro sana y salva. Hace unos minutos mi abuela me vino a preguntar si estaba bien. No sé para qué exageran tanto, son todos unos paranoicos.

Una canción: Adam's song - Blink 182

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