martes, mayo 21

All I can taste is this moment

Dios, tengo ganas de tirar el sistema de blogger a la mierda. Digamos que desde mi ausencia no pasaron muchas cosas interesantes en mi vida.
Tuve uno de esos días donde mi autoestima cayó cuarenta pisos. Si bien estoy acostumbrada a esos arranques, siempre me cuesta superarlos. A veces lo analizo desde afuera y no entiendo por qué me resulta tan jodido salir de ellos. Supongo que es necesario pasar por esas cosas para aprender a disfrutar más los días en los que se está bien.
El otro día ocurrió algo que me dejó re confundida. Llamó por teléfono Gloria, mi psicóloga, para arreglar algunas cuentas con mamá. Resulta que no la veo desde diciembre y preguntó si yo tenía planeado empezar terapia de nuevo. No sé qué habrá recibido como respuesta, pero resulta que le dictó todos los horarios que tenía disponibles a mi mamá y ella vino con el papelito a decirme "después llamala vos para arreglar". Desde ese incidente que no pienso en otra cosa y no entiendo por qué. Me dejó con una sensación rarísima adentro. Será que en este último tiempo pasaron demasiadas cosas adentro mio que no tengo ganas de contar. O será que en cierta forma estuve como escapando de ella. Es re loco: nunca le oculté nada a Gloria, y menos en los peores momentos. Por supuesto que si voy, también le voy a tener contar cómo me sentí con su llamada telefónica para que me ayude a sacar alguna conclusión.
Hace tiempo que estoy bastante cerrada con todas esas personas con las que en algún momento hablé sobre mi vida privada. Me preocupa terminar mal.
Hablemos del colegio; hoy me tomaron el bendito examen de lengua para el que estuve resumiendo cuatro horas anoche. No sé cómo me habrá ido; siento que escribí mucho en puntos donde no era necesario y en los importantes me olvidé de cosas. Mejor será olvidarme del tema y esperar.
La profesora de matemática no deja de acosarme con la supuesta enfermedad que usé de excusa para justificar las faltas mientras me fui de viaje. Al principio era gracioso, pero ahora me da miedo porque no para de preguntarme sobre la medicación que estuve tomando, o si sigo muy dolorida. Ya no sé ni que inventar, no me la creo ni yo.
Mañana me toman examen de subjetividad e inglés. Para el viernes tengo que hacer todo lo de filosofía de lo que hablé en la entrada anterior. No, no avancé nada todavía, aguante yo.
Hago un paréntesis: estoy re contenta con el tema de la facultad. Me deja bastante tranquila saber que elegí una carrera que me gusta.
Pasando a mi vida social, el sábado fui a cenar a la casa de Coti y estuvimos hablando un montón. Siempre que estoy con ella, me vuelve a caer la ficha del tipo de amiga que es y de todo lo que la quiero. Le dije que a veces sentía que era mi mejor amiga. Soy lo más tierno que hay, lo sé.
Ese mismo día y el domingo, se quedó mi prima a dormir en casa. La extrañaba tanto. Me contó un montón de cosas de su novio. Estoy re feliz por ella (quiero que quede bien claro), y es por eso que me da un poco de vergüenza tener que decir esto pero tengo que ser honesta: me da la sensación de que en parte fueron sus anécdotas las que me terminaron de poner medio mal. No quiero sonar envidiosa, sé que no es envidia. Simplemente me encantaría que esas cosas me pasen a mi, y cuando escucho a otra gente que está viviendo todo lo que quiero, me acuerdo de dónde estoy y me hace sentir mal. Estoy segura de que no soy la única.
Pasando a los planes de los próximos días, el jueves lo veo a Brian :) Me parece que vamos a ir por alguna placita a charlar de mi viaje, de la vida y demás. El viernes Cami tiene su primera exposición en el Bellas Artes y no me la pienso perder por nada del mundo. Creo que a la noche vamos a salir, así que voy a empezar a pensar qué ponerme.
Arrancó bastante pesada la semana, pero me la estoy tomando bastante a la ligera.
Che, Juliana, me parece que te extendiste un poco. Mejor andá a estudiar. Besos.

Una canción: Ready or not - Bridgit Mendler

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