martes, septiembre 11

National Anthem

Me tiro en la cama; prendo el reproductor de música; me pongo los auriculares, cierro los ojos y me pierdo.
Me pierdo en el paraíso. 
Siento que ya nada tiene relevancia, porque con la música todo pasa a segundo plano. No existen los problemas, las dudas, las inquietudes ni los dramas. Es un brote general de emociones que te provocan ganas de quedarte ahí, para siempre. Es el tranquilizante que más me sirve, porque recurro a ella ante cualquier situación; si me siento enojada, triste o culpable, no muchas personas van a estar ahí para levantarme el mentón y decirme que todo va a estar bien. Acepto que, la mayoría del tiempo, soy yo la que oculta las cosas y no se las confiesa a nadie. Es sólo que no quiero que un día todos se vayan.
Pero, por más que la uses una, dos, cien o mil quinientas veces, la música nunca se va; siempre está ahí. Es más que mi mejor amiga; creo que es mi vida. 

1 comentario:

  1. Sin música la vida sería un error- Nietzsche
    .
    Te sigo genia. Un beso♥

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