miércoles, agosto 1

Rolling in the deep

El otro día {hace bastante en realidad} papá me dijo algo que quedó rebotando en mi cabeza el resto del día: "todos tenemos miedo". Esas tres simples palabras llevaron a una super reflexión antes de dormir; ahora me la estoy acordando y quiero rememorarla.
Creo que una de las cosas que más me caracteriza es pensar que estos problemas, dudas, miedos e inseguridades, sólo me suceden a mi. Que los demás están perfectos y no hay nada que invada sus pensamientos. Pero crecés, empezás a depositar tu confianza en la gente, ellos hacen lo mismo y como resultado, te das cuenta que todos estamos en la misma. Todos tenemos miedo, dudas e inseguridades y pocas personas son capaces, a veces, de dejarlos atrás o de poner la suficiente fuerza de voluntad para cambiar.
Cuántas veces uno llega a ese punto donde toca fondo y se dice a sí mismo "no me importa nada, mañana voy a salir, voy a hacerme valer y voy a hacer lo que me haga bien". Al otro día se levanta, los miedos vuelven y parece que esas palabras nunca hubiesen existido.
Planear discursos y quejas que nunca se dicen, escribir cartas que nunca se mandan, prometerse cosas que nunca se cumplen, postergar cosas que nunca llegan.
Es parte de la vida. Es normal sentirlo, pero no es digno acostumbrarse.
Por primera vez siento que las personas que realmente aprovechan la vida no son aquellas que no le temen a nada y tienen todo en claro, sino esas que transforman esos obstáculos en un motor para encaminarse a una vida llena de experiencias.

1 comentario:

  1. Vaya, me sentí muy identificada con este texto. De hecho, yo me hice mi blog para no quedarme esas palabras sin decir dentro.
    Me encantó el texto :)

    ResponderEliminar