lunes, junio 18

Mond-gay

Ayer, como fue el día del padre, no había pisado mi pieza desde que me había levantado. Así que pasé todo el día con mi familia, y después me vine acá. A eso de las doce de la noche, papá salió de su pieza a echarme de la computadora, con esa pedagogía tan sutil que lo caracteriza. Luego de sus amables plegarias subí las escaleras dispuesta a tirarme en mi cama. Estaba apunto de abrir la puerta, cuando me frené...no había ordenado la pieza desde el viernes, así que...estaba como la había dejado. Entré y efectivamente encontré la montaña de ropa acumulada sobre mi pobre alfombrita {que ya no se veía}¿Qué hago? tenía una paja de ordenar todo eso, pero igualmente tuve que hacerlo porque, si hoy a la mañana mi mamá llegaba a encontrar semejante desastre, significaba 40 minutos de reproches, gritos y el repetitivo "te hablo y es como hablarle a una pared". Ordenar todo me llevó mi buena media hora. Mientras lo hacía, encontré tirados mis apuntes de derecho político para el examen que tenía hoy. Lovely. 
Hoy en el colegio tuve el bendito examen por el que me estresé toda la semana. Me fue bien, aunque me sentí medio estúpida porque todo el mundo llevó el examen preparado {ya que el profesor tomaba exactamente las mismas preguntas} Pero bueno, si desapruebo es con la conciencia limpia. Aunque admito que me voy a querer matar.
A la salida del examen tuve Voley con la estúpida de la practicante. ¿Va a existir algún puto profesor de Educación Física que no odie?
Terminó la clase, y me tuve que ir a inglés a rendir la segunda parte del simulacro de First. Kill me.
Por suerte terminó este puto lunes, aunque hay UNA cosa que rescato de hoy. Algo que, honestamente, hizo mi día. No me bajás al mundo, me sacás; porque cada vez que te veo todo pasa a segundo plano y en mi mente sólo sos vos. Yo no existo, no soy nada, estoy muerta.

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