lunes, junio 11

I'm just another nothing

Lunes.
Me desperté a las 11:27 a.m. con un malhumor contagioso, que de a poco fue transformándose en depresión a medida que pasaba el día. ¿La razón? No tengo idea, y eso es lo peor. Lo único que sé es que tengo ganas de encerrarme a llorar desconsoladamente. Estoy algo así como harta de mi. Harta de mi rutina, harta de lo que me rodea, harta de todo. Estuve pensando en él, y en la cuenta regresiva , y eso influyó un poco. Siento que una parte de mi depende enteramente de él, como si me hubiese sacado un cacho de alma, lo juro. No es todo exclusivamente por eso. Sé que hay otros temas, pero ni siquiera sé como expresarlos. Siento que mi día a día no tiene sentido.
Hoy no tuve clases, pero sí inglés. Entraba a las 3, eran las dos y media y yo seguía tirada en mi cama. Me vestí como una crota de la zanja, agarré 2 monedas de un peso y caminé como una autómata hacia la parada del micro. Cuando me subí, empecé a sentir un terrible dolor de cabeza, así que me senté apenas se desocupó el asiento, me enchufé los auriculares y me fui del mundo. El micro se empezó a llenar, y entró una señora entrada en años con una nenita de la mano. La moral pudo más que yo, así que le cedí el asiento porque sabía que ninguno de los otros imbéciles iba a hacerlo.
Estaba por llegar a mi destino cuando me puse colorada como un tomate. '¿Estás bien?' me preguntó alguien al que ni siquiera miré. Asentí con la cabeza y seguí caminando las 10 cuadras que me separaban del instituto. Cuando entré la teacher estaba hablando sobre el simulacro de First que nos iban a tomar pasado mañana. No sé cómo me banqué toda esa clase sin morir, pero lo hice.
Llegué a casa y me tomé una pastilla sin decirle a nadie, porque mi abuela tiene ese talento de alertarse por cualquier estupidez. Me fui a tomar mate a su casa mientras veíamos Cuestión de Peso. Siempre que lo miro lloro todo el puto programa, o porque ellos lloran, o porque ellos engordan, o porque cuentan sus historias... o porque es la demostración de mi propio destino. Tanto drama por el fantasma de la gordura me hizo subirme a la bicicleta fija y clavar una hora mientras miraba A Todo o Nada, que me parece el programa más pelotudo del mundo, pero entre tantos juegos y tanta adrenalina, me distraen y hacen que el tiempo de ejercicio se pase rápido.
So, acá estoy. Mañana no voy a ir a la escuela porque me siento mal y cero ganas de vivir. Pero me acordé que si falto a Salud me quedo libre. Genial, que linda mi vida, la concha de mi vieja {te amo ma}
El único consuelo es que mañana a la noche me voy a probar en un coro. Lo único que falta es que no me guste. Ahí sí, cartón lleno y siamo fuori della copa.
Auf Wiedersehen.

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