miércoles, mayo 30

Cornerstone

Quizás suene como que estoy loca. La mayoría del tiempo puedo hacer notar que me faltan un par de jugadores.
Por algunos momentos me gustaría saltearme todo lo que me falta hasta estar de una vez por todas en la facultad (excepto el viaje que tengo en el verano). Me doy cuenta que voy a las reuniones de Bariloche, todos están emocionados, y a mi todo me da lo mismo. Me hace sentir mal que me chupe todo un huevo. Me da lo mismo la empresa, me da lo mismo el micro, me da lo mismo el hotel, me da lo mismo la comida. Lo único que me interesa, es que no me caguen, y por eso siempre les pido contratos, N8 y chequeras a los coordinadores, porque si voy a pagar esa cantidad de dinero, no quiero arrepentirme después. Otra cosa que me interesa, es conocer un lugar tan lindo y poder sacarle fotos. Pero a mis compañeros no les interesa si es Bariloche, Brasil o Punta Lara, lo único que quieren es salir. Cosa que a mi me saca la mente, porque odio salir. No me interesa si es acá o en Bariloche.
En realidad, creo que no es que me da lo mismo. Cuando me explican el viaje, me gusta y me parece super divertido, pero luego miro a mi al rededor y lo divertido se va. Miro a todas esas personas con las que nunca crucé más que un "hola" en mi vida, varias personas que dedicaron su vida a hacer de mi secundaria un horror, y aunque ya no lo hagan, me molesta. Es por la gente ¿se entiende? No estoy diciendo que ese viaje sea feo, porque apuesto a que Bariloche debe ser uno de los lugares más hermosos del mundo, pero no sé si vale la pena gastar todo ese dinero para ir con una división como la mía. Si fuera un grupo como el que tenía en la primaria, estaría encantada. Todos éramos unidos, y no existían esas bromas pesadas como las que hacen mis compañeros de ahora.
Quiero llorar. Quiero llorar porque sé que dentro de poco voy a tener que decidirme. Quiero llorar porque, cuando soy tan indecisa, me odio. Quiero llorar porque me da vergüenza decirle a mi mamá. No sé qué hacer, y eso me come la mente pensando que se acerca el día.
Quizás cuando vuelva del viaje, voy a pensar que estaba siendo una estúpida al dudarlo, pero bueno. Esto es lo que siento ahora. Odio tener sentimientos, juro que lo odio.

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