jueves, enero 19

I get angry too

Primero quiero dejar en claro que estas son cosas que escribo cuando en serio estoy enojada. Si luego cambio de opinión, es porque así son las hijas. Hoy me puse muy mal y expresé cómo me sentía en ese momento. En algunas cosas me equivoqué, en otras no, pero es para dejarlo en claro.
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Te pensás que una madre pasa nada más por darme todos los gustos y darme órdenes. No conocés la palabra vínculo. Es algo que vos y yo nunca vamos a tener. 
Te ponés a hacer los típicos discursos de papel de víctima y de persona super orgullosa, pero sabés qué creo? Que no tenés compasión, que no tenés interés en conocer a tus hijos, que odias tu papel de madre, que no entendés nada de la vida. Siempre querés que pensemos desde tu perspectiva. ¿Por qué no te ponés un rato en mis zapatos? Me agobiás, eso es lo que hacés. Si querés que te comprendamos, empezá a comprendernos vos. Aprendí mucho de vos pero ahora me doy cuenta que hay MILES DE COSAS que nunca vas a saber. Vivir quejándote de nosotros no me hace bien. Te encanta rebajar a las personas, no? Te encanta sentirte superior. ¿Tanto odiás estar donde estás? 
Querés que no seamos desagradecidos pero vivís quejándote. Puede que en muchas cosas tengas razón pero yo también tengo miles de cosas que quejarme de vos y CIERRO LA BOCA porque tengo compasión  y sé cómo te lo podrías tomar. Aprendé el significado de tolerancia por favor. Aprendé que TODOS SOMOS DIFERENTES. Aprendé que mi adolescencia no es igual a la tuya, y mi adultez tampoco lo será. Aprendé que si querés dar el ejemplo te vas a tener que bancar que me equivoque
Me da pena que nunca vaya a ser capaz de decirte esto. Simplemente voy a tener que llorar y que vos sigas pensando que lo hago porque me retás. Pero no, lloro por las mil cosas que me gustaría decirte.

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