viernes, enero 20

Getting ready for madness

Bueno, ya preparé mis dos valijitas (maletas, diría mi sis), mi bolso y todo para Mar Azul. Es como que ya me resigné a que mañana me tengo que ir, ya me resigné a tener que levantarme a las cinco y media de la mañana, ya me resigné a mi viejo corriendo de acá para allá metiendo cosas en la heladerita, ya me resigné a mi mamá diciendo "agarraste el cargador?" "seee" "agarraste el bronceador?" "seeee" "llevas suficiente abrigo?" "hace 40 grados mujer" "llevá porque a la nochesita refresca". Durante todo el viaje planeo escuchar música sin compartir ni dos monosílabos con el resto de mi familia. No resisto la euforia que los reina, y menos el complot para intentar que yo la pase bien. Eso no va a pasar, odio la playa. Para colmo, decidí preguntarle a mis papás cómo era el tema de las habitaciones. No sé para qué mierda lo hice, si me terminé amargando más. Oh! qué divertido compartir un cuarto con dos mujeres de 70 y tantos años. Prefiero 50 veces a mi hermanito saltándome al rededor, o a mi hermano mayor hablando por teléfono cursimente con la novia.
Bueno, básicamente eso. A partir de mañana a las 5:30 de la mañana, soy un ente, no existo, no me hables, no me toques. Y así será durante los próximos 7 días. DEAL WITH IT.

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