lunes, septiembre 5

Just me

Como mencioné en algunas entradas anteriores, estoy atravesando ese momento de mi vida donde me siento feliz sin razón. Hace bastante que estoy así, lo cual es raro ya que suelo pasar de un extremo al otro en cuestión de días.
¿Por qué no puedo vivir con un estado de ánimo sin cambiar todo el tiempo? No me considero una persona bipolar ya que la manera de tratar a los demás, nunca cambia. Trato de no trasladarle mis problemas a otra persona aunque tenga que fingir. Sólo hay una persona con la que cambio mi manera de tratarla: yo misma. Días que me amo, otros que me detesto. Días que me despierto con ganas de gritarle al mundo que acá llegué, otros con ganas de encerrarme en mi cuarto y no salir nunca más. Etapas como esta, en las que duermo escuchando música y sonriendo, otras en las que quiero dormirme y no despertar nunca más, preguntándome para qué vine al mundo. Quizá mamá tenga razón... a los 15 años no tendría que haber mucho que resolver.
Confieso que aunque me intrigue mucho este hecho de la felicidad sin razón, lo prefiero antes que mi estúpida actitud suicida a los 15 años. No quiero volver a lo anterior. No quiero volver a las noches solitarias, a los fines de semana que me negaba a estar con mis amigas para aislarme. No quiero volver a pensar que no valgo nada o que nadie me quiere. No quiero volver a creer que no tengo nada de lo que quiero. No quiero volver a esa etapa en la que lloraba porque sentía que nunca iba a encontrar mi felicidad.
Eso... encontrar la felicidad. ¿Viene sola o hay que ir a buscarla? Releyendo mi entrada anterior sobre la felicidad sin razón, lo que repetía una y otra vez era que quería tener algo que resolver, nuevos desafíos, y que no quería que todo esté resuelto. 
Quizás esta búsqueda de la felicidad es mi nuevo desafío. Quizás ESO es lo que tengo que resolver. Quizás voy bien, quizás mi lugar en el mundo está por este camino :)

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