lunes, agosto 8

Reflexiones

No me considero una adolescente depresiva precisamente, pero sí un poco rara. 
Soy bipolar, muy. Lo primero que tienen que saber antes de seguir leyendo mi blog es que puedo pasar de la felicidad extrema a entradas del estilo "me quiero pegar un tiro" ¿Por qué? no sé. Pero pienso que la culpa de mis depresiones no las tengo yo, sino la gente. 
Estoy tratando de mejorar. Quiero volver a ser yo y todo lo que implica mi personalidad. 
El otro día en canto la profesora me hizo notar que a veces le doy demasiada importancia a las cosas. Es cierto, le tengo miedo al fracaso. Cada vez que estoy a punto de cantar una canción, todo esto pasa por mi mente: "Me voy a olvidar la letra; tengo que tomar aire; ¿Cómo decía la letra? ; Uy no! se viene la nota alta, no llego, es muy aguda. Nota alta, nota alta, nota alta, nota alta" La profesora dice que si vivo preocupándome en si voy a llegar o no a la nota aguda, arruino el encanto del resto de la canción. A veces necesitaría tomarme las cosas un poco menos en serio.

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