viernes, agosto 12

No hay nada más feo que sentarte frente a un papel, a una computadora o cualquier cosa donde se pueda escribir y no me salgan las palabras. 
Es increíble pensar que hasta el año pasado la inspiración ahogaba mi vida en muchos momentos. Hasta estaba escribiendo un libro!!!! Pero nunca terminé un libro que empecé. Quizás algunas poesías y cuentos cortos, sí. Pero jamás algunos de mis intentos de novelas. Por alguna razón cuando los leía, dejaban de gustarme y comenzaban a parecerme patéticos y los tiraba
Creo que ahí se nota claramente el aprecio que les tengo a mis propios trabajos, sumado a la falta de iniciativa. 
En realidad, creo que la inspiración surge en un momento fuerte de nuestras vidas. Cuando falleció mi abuelo escribí una larga nota en facebook, pero en momentos como los cumpleaños de amigos, no se me ocurría mucho que escribir y eso es quizás porque un cumpleaños de alguien no choca tanto en mi vida. 
Cuando estoy triste, miles de ideas saltan en mi cabeza, pero nunca las traspaso al papel para luego no tener que recordar aquél mal momento.
Me encantaría aprender a valorar un poco más mi trabajo y así poder terminar lo que comencé. Me encantaría creer en mi misma.

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