domingo, julio 9

Dejame

Dejame mostrarte quién soy. Dejame mandarte memes. Dejame hablarte de series. Dejame hacerte reír.
Dejame revivir la sensación de tu mano en mi cara cuando me das un beso. Me dejo. Me dejo ir más allá de tus besos. Me dejo que me veas. Me dejo que me toques. Pero dejame. Dejame sentirte.
Dejame intentar y equivocarme. Dejame aunque sea intentarlo. Dejate intentar y equivocarte. Dejate aunque sea intentarlo. Lo más lindo nunca está atrás de lo más fácil.
Salí de la zona de confort. Arriesgate, yo me arriesgo, ya te lo dije. Dejame ser la única. Dejame mostrarte que no tiene por qué ser tan malo. Dejémonos ver qué onda esto del amor.

martes, julio 4

Pain In Two Parts

I

Nos dijeron que el dolor nos atormenta
que nos cubre, que nos tapa
que nos ahuyenta
Nos dijeron que en él nos sumergimos,
que cavamos nuestro propio pozo,
que viajando le huimos
Nos dijeron
sin querer (supongo,
o quiero suponer)
que el dolor está afuera
que es un extraño
un fantasma
una figura ajena

II

No nos dijeron que el dolor nos corre por las venas
no nos cubre, no nos tapa
sino que nos llena
No nos atormenta
sino que nos devora
nos carcome, nos fragmenta
No nos dijeron que ni el sol más fuerte del caribe
puede contra esa interna tormenta
No nos dijeron que al dolor no hay que buscarlo
no hay que encontrarlo
sino que hay que reconocerlo
No nos dijeron que no hay figura
no hay sombra
sino que hay reflejos
No hay monstruos ni fantasmas
sólo hay espejos

miércoles, abril 19

Ensayo para la facultad

On God
Juliana Tudda
‘Do you believe in God?’ is a question most people do not find difficult to answer. That clearly does not include me. Most of the times, I simply take a shortcut and say ‘no’ dismissively, but that always makes me feel extremely uneasy. Almost guilty.
When I say I do not believe in God, I am referring to the cliché character invented by Christianity: that superior man who sits around in Heaven, judges our actions and forgives us for our sins. However, though I am not religious in the least, I consider myself a ‘believer’. I do believe in a ‘God’ that represents a greater force, the energy of the Universe, as opposed to a God we ask things from through prayer, or a God that teaches us to hate gay people. My ‘God’ is like a watchmaker who puts all of us on the path we are meant to walk.
I am not saying that human will does not determine our faith. If you are born into poverty, that is not the Universe’s plan for you: that is capitalism, a system created by men for men. But when it comes to uncontrollable factors, such as the people who come into our lives, I take a much more spiritual explanation. Everyone we cross paths with is meant to teach us something that will redirect our journey. Even those who come, hurt us and leave arrive for a reason: they are there to teach us the art of letting go.
I am not going to lie. It is not easy for me to assert that ‘everything happens for a reason’, or that ‘God knows best’ when war, poverty, rape and murder are everyday matters. I always find myself walking the tightrope between being observant of every horrible thing going on in the world and appreciating God’s Universe the way I think it was intended to be appreciated.
However, I believe underneath human greed, evil and selfishness lies an ignorance of this greater force. When it comes to me, whenever I hit rock bottom, it is precisely the convintion that God has a plan for me that keeps me going. Perhaps, if more people realised that there is something bigger than all of us; that being alive, today, in the immensity of this planet, which has room and resources to accommodate every living creature is more than a simple coincidence, they would not feel the need to destroy everything we were given. And that which we were given, that which is bigger than all of us; that is God to me.

domingo, febrero 19

El vacío de tus ojos

Nunca lo pensé. Nunca pensé que después de tanto hacernos bien, hoy no nos miraríamos a la cara. Nunca pensé que por un error (o dos, o tres) hoy no nos saludaríamos con un abrazo y un "te extrañé". Nunca pensé que después de tantos secretos, tantas confesiones, algunas felices y otras no tanto, hoy tardarías tanto en decirme que hace rato, para vos, soy sólo alguien que solías conocer. Nunca pensé que después de tantas mañanas en un banco al rayito del sol, hoy no nos animaríamos siquiera a estar en el mismo ambiente.
Nunca lo pensé, porque nunca tuve que pensar (ni siquiera imaginar) una vida sin vos.
Pero hoy pasó lo que más temía: que no pasara nada. Hoy no hubo nada. Nada entre nuestras miradas, excepto silencio.
Por eso hoy no quiero pensar. No quiero pensarte. No quiero pensarte porque pensarte y no tenerte me parte el alma en millones de pedazos, para después pisarlos y tirarlos al vacío.